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País con predominio agrícola antes de
la II Guerra Mundial, cuenta en la actualidad con un tejido industrial
diversificado, con base fundamentalmente en la zona septentrional, sobre el que
gira la actividad económica. En 2003, el producto interior bruto (PIB) era de
1,47 billones de dólares, lo que se traducía en una renta per cápita de 25.470
dólares. La actividad industrial suponía el 28% del total del PIB; el comercio,
las finanzas y los servicios, el 70%; y el 3% la agricultura. La mayor parte de
la actividad industrial está en manos del sector privado, aunque el gobierno
ejerce una acción de control en las grandes firmas industriales y comerciales
tales como la industria del petróleo, controlada por medio de la compañía
petrolífera estatal. El Estado también controla los principales medios de
comunicación y transporte. En la zona sur del país el problema principal, desde
el punto de vista económico, es el retraso con respecto de la zona
septentrional en el proceso de industrialización. A pesar de los esfuerzos del
gobierno, la industrialización en esa parte del país ha tropezado con
obstáculos de diversa índole tales como el de la mano de obra y la tremenda
influencia que ejerce la Mafia, que ha hecho que muchas grandes empresas se
establezcan en otros lugares. A su vez, esto ha obligado a un gran número de
habitantes del sur a emigrar al norte del país en busca de trabajo. El
desempleo es uno de los problemas del país, la tasa de parados se sitúa
alrededor del 9% de la población activa. Por otra parte, la enorme deuda
pública es un lastre para la economía italiana, cuyo presupuesto anual en 2000
contemplaba unos ingresos de 409.092 millones de dólares y unos gastos de
425.975 millones.
4.1
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Agricultura y Ganaderia |
Casi un 38% de la superficie
total de Italia está cultivada o bien es tierra de pastos. La actividad
agrícola ocupa a un 5% de la mano de obra. La variedad de condiciones
climáticas, de suelo y altitud permite el cultivo de diferentes productos. Uno
de los cultivos más extendidos es el de la uva, que sitúa al país entre los
principales productores de vino del mundo. A finales de la década de 1980 la
producción vinícola total se situó alrededor de los 6,4 millones de toneladas.
También se encuentra entre los primeros productores mundiales de aceituna y
aceite de oliva. La producción de aceitunas a finales de la década anterior fue
de 2,3 millones de toneladas anuales y la de aceite de oliva de 468.000
toneladas. En 2004 los demás productos agrícolas alcanzaron un volumen (en
millones de toneladas) de: 15 de hortalizas, 10 de remolacha azucarera, 11,3 de
maíz, 8 de trigo, 2 de patatas, y 1,35 de arroz. En menor cantidad produce
cebada, centeno, alcachofas, guindillas y sandías. Entre los productos de
huerta los más importantes son las aceitunas, las manzanas, las naranjas, los
higos, los dátiles y las nueces. La industria lechera es una de las más sobresalientes,
llegando a producir hasta cincuenta tipos de quesos (gorgonzola, pecorino,
parmesano, etc.). La ganadería contaba en 2004 con 6,73 millones de cabezas de
ganado vacuno, 8 millones de ovejas, 961.000 cabras, 9,22 millones de suidos,
290.000 caballos, 10.000 mulos y 23.000 asnos, 125 millones de aves de corral,
y 260.000 búfalos.
La industria forestal italiana, muy
limitada, no cubre las necesidades del país, que importa gran parte de la
madera que consume. Desde tiempos de los romanos hasta el siglo pasado, los
bosques, que habían crecido durante años, han sido utilizados como tierras de
cultivo. Como resultado de esta práctica se ha producido una erosión del suelo
que no favorece a la industria forestal. No obstante, en los últimos tiempos se
ha avanzado en la explotación de los bosques. En 2003 la producción anual era
de 8,22 millones de m³ de madera. En cuanto a la industria pesquera, en 2001,
las capturas anuales se situaban en torno a las 528.666 t; entre las especies
capturadas destacan los mejillones y otros moluscos, camarones, gambas,
sardinas, truchas, salmonetes, calamares y boquerones.
Supone sólo una pequeña parte del
producto interior bruto anual del país, a pesar de que los yacimientos de
algunos minerales (plomo, cinc, bauxita, magnesio y baritina) son
considerables. La producción de combustible fósil genera 31.178.470 barriles
anuales de crudo y 14.579 millones de m³ de gas natural. También produce algo de lignito, piritas y fluorita.
Desde la II Guerra Mundial la
industria italiana ha experimentado un rápido crecimiento y los productos del
país han ganado fama mundial. A finales de la década de 1980, la producción
anual de la industria textil, una de las más importantes de Italia, fue de
258.600 t de hilados de algodón y 29.500 t de rayón y acetato. En
cuanto a la industria química, que también se encuentra entre las principales,
la producción fue de 4,3 millones de t de ácido sulfúrico, 1,7 de amoníaco y
1,2 de sosa cáustica. Otros sectores industriales de primer orden son el
automovilístico, el metalúrgico, el del plástico, el de la maquinaria pesada,
el eléctrico (especialmente en el campo de los artículos de consumo doméstico)
y el alimentario, que gira fundamentalmente en torno a la pasta. La producción
anual de automóviles alcanzó la cifra de 1.900.000 unidades a finales de los
ochenta. El sector naviero, el del tabaco, el cáñamo y el del refino del azúcar
cuentan también con cierta importancia. Los centros industriales por excelencia
son Génova, Milán, Roma y Turín.
Italia es un importador neto de
energía, dependiendo de otros países para cubrir sus necesidades de gas, carbón
y petróleo. Alrededor del 81% de la energía eléctrica producida anualmente en
el país sale de sus plantas térmicas y es generada por la combustión de
productos derivados del petróleo, del gas natural, del carbón o del lignito. El
resto de la energía eléctrica se produce en centrales hidroeléctricas. A
finales de la década de 1980, Italia disponía de infraestructura para generar
aproximadamente 56,4 millones de kW de energía eléctrica, y la producción anual
en 2002 era de 261.609 millones de kWh.
La unidad monetaria es el euro (el 2
de enero de 2002, un euro se cambió a 0.9038 dólares estadounidenses). Desde el
1 de enero de 1999, el euro se vinculó al valor de la lira italiana, con un
cambio fijo de 1936,27 liras por euro. El Banco de Italia es el emisor del
dinero y ejerce el control sobre el crédito. Tiene sucursales en todas las
capitales de provincia. Además, en el país operan numerosos bancos privados. La
Ley sobre la Banca de 1990 introdujo una serie de cambios en el sistema
bancario entre los que se encontraban la menor participación del sector público
en la banca y la disminución de los controles sobre el capital extranjero.
Ambos cambios tienen como objetivo cumplir la normativa de la Unión Europea
sobre el libre movimiento de capitales entre los países miembros. Los
principales centros financieros del país son Milán y Roma.
Las décadas de 1970 y 1980 se
caracterizaron por un incremento de la actividad comercial entre Italia y otros
países de la Comunidad Europea (actualmente llamada Unión Europea). La
dependencia del país de productos importados como el carbón, el petróleo y
otros recursos básicos tenía como consecuencia una balanza comercial
desfavorable para Italia. Este desequilibrio se compensaba en parte gracias a
sectores como el del turismo, los envíos de dinero de los italianos que vivían
en el extranjero y los ingresos derivados de la navegación. En 2003 el país
exportó por un valor de 292.347 millones de dólares e importó por 290.793
millones. Entre los productos exportados destacaban los automóviles, la
maquinaria, las frutas y verduras, el vino, los productos químicos, los
artículos textiles y la ropa. Las importaciones giraron en torno a productos
como la maquinaria, los equipos de transporte, el petróleo crudo, el carbón,
los artículos de alimentación, los productos químicos y el algodón.
El grueso del comercio de exportación
italiano se dirige a los países de la Unión Europea, los Estados Unidos, Suiza,
Austria y algunos de la antigua Unión Soviética. Las importaciones proceden de
Alemania, Francia, Estados Unidos, los Países Bajos, el Próximo Oriente, Gran
Bretaña y Suiza.
La flota mercante de Italia, una
de las más importantes del mundo, contaba en 2004 con un tonelaje de 10.955.957
toneladas brutas registradas. Los principales puertos del país son los de
Génova, Trieste, Tarento y Venecia. La red de líneas férreas alcanza los 16.307
km de vías, más de la mitad electrificadas. La mayor parte de ellas son
gestionadas por el gobierno. En cuanto al tráfico rodado, cuenta con
aproximadamente 479.688 km de carreteras, 5.940 de los cuales son de autopistas
de peaje (autostrada). En 1965 fue inaugurado uno de los túneles de
carretera más largos del mundo, el Mont Blanc, que comunica Italia con Francia.
En 1980 se inauguró un nuevo túnel a través del monte Fréjus (Mont Cenis) que
comunica ambos países. Alitalia, la línea aérea estatal, da servicio tanto de
vuelos nacionales como internacionales. El aeropuerto con mayor volumen de
tráfico del país es el de Roma. El aeropuerto internacional más grande es el de
Malpensa, situado en las proximidades de Milán.
Tras la supresión en 1976 del
monopolio sobre la radio y la televisión, el número de emisoras de radio y
cadenas de televisión pasó de 100 a más de 1.000. Este incremento ha tenido
consecuencias negativas sobre los medios de comunicación escritos, que han
visto cómo el sector perdía importancia, sobre todo las publicaciones de ámbito
nacional. No obstante, las de carácter regional y local, incluidas las de los
partidos políticos y las de la Iglesia católica, han conservado su importancia
dentro del sector de las comunicaciones italiano. El número de periódicos en
1996 era de 78, con una tirada diaria de 5.960.000 ejemplares. Los diarios más
influyentes son el Corriere della Sera, con sede en Milán, y La Stampa, publicado en Turín. En 1997 el número de aparatos de radio ascendía a 51
millones y el de televisores a 28 millones.
En 2003 el total de la
población activa era de 25,4 millones de trabajadores, de los cuales
aproximadamente más de un tercio pertenecen a los tres sindicatos más
importantes: la Confederazione Generale Italiana del Lavoro (CGIL), de
orientación comunista, , la Confederazione Italiana Sindacati Lavoratori
(CISL), de signo centrista, y la Unione Italiana del Lavoro (UIL). Mediante la
negociación colectiva se establecen los salarios en los principales sectores
del mundo del trabajo.
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