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Se compone fundamentalmente de nativos del
país, que mantienen fuertes lazos de unión con las regiones a que pertenecen.
Normalmente, el país se divide en la región del norte, más urbana (ocupa la
zona comprendida entre la frontera septentrional y el puerto de Ancona, situado
en la parte meridional de Roma), y la región del sur, más rural (que comprende
la región situada por debajo de lo que los italianos denominan el 'muro de
Ancona'). En el próspero norte se hallan las ciudades más importantes y pobladas
del país, con casi dos tercios del total de la población de Italia. El sur, de
carácter eminentemente agrícola, está menos poblado y el desarrollo económico
es mucho menor. En las últimas décadas se ha producido un proceso de emigración
de habitantes de las zonas rurales hacia las ciudades, que se traduce en una
concentración del 67% de la población en las áreas urbanas en 2003.
Prácticamente la totalidad de la población habla el italiano, una de las
lenguas románicas que derivan del indoeuropeo (véase Lenguas itálicas).
El alemán se habla en áreas alrededor de Bolzano, en el norte, cerca de la
frontera con Austria. También se habla, aunque minoritariamente, el francés
(región del Valle de Aosta), el albanés ladino, el esloveno, el catalán, el
friulano, el sardo, el croata y el griego.
La población de Italia en 2008 era de
60.103.033 habitantes y 198 hab/km² su densidad de población.
3.2
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Divisiones
administrativas
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El país está dividido en 20 regiones,
que a su vez se dividen en provincias y éstas en municipios.
La capital y principal ciudad de
Italia es Roma (con 2.540.829 habitantes, según estimaciones para 2002), centro
turístico y comercial en esencia. Ciudades importantes son: Milán (1.247.052
habitantes), centro industrial, económico y comercial de primer orden; Nápoles
(1.008.419 habitantes), uno de los puertos con mayor volumen de tráfico; Turín
(861.644 habitantes), ciudad industrial y nudo de redes de transporte; Palermo
(682.901 habitantes), capital y principal puerto de Sicilia; Génova (604.732
habitantes), el primer puerto del país y centro comercial de primer orden;
Bolonia (373.018 habitantes), importante mercado agrícola y red de distribución
de mercancías; Florencia (352.940 habitantes), centro industrial, comercial y
cultural; Catania (308.438 habitantes), ciudad industrial y comercial de
Sicilia; Bari (315.068 habitantes), importante centro comercial; y Venecia
(269.566 habitantes), puerto de gran importancia y centro cultural e
industrial.
La religión predominante en Italia es la
católica, profesada por más del 80% de la población. Sin embargo, el papel de
la Iglesia católica en el país es cada vez menos importante: sólo un 25% de los
italianos asisten a los servicios religiosos con regularidad y en 1984, una ley
estableció la no oficialidad de la religión católica y la supresión de la
enseñanza de la misma en los colegios públicos. La Constitución garantiza la
libertad de culto a las minorías religiosas de Italia, que son fundamentalmente
la protestante, la musulmana y la judía.
Italia ha ejercido una gran
influencia en el terreno educativo sobre el continente europeo desde los
tiempos de los antiguos educadores y maestros romanos, entre los que destacan
personajes como Cicerón, Quintiliano y Séneca. Más tarde, durante la edad
media, las universidades italianas se convirtieron en un modelo para el resto
de los países. En el renacimiento, Italia llevó la voz cantante en todo el
continente, especialmente en cuanto se refiere al estudio de la lengua y la
literatura griegas. La influencia que en el campo educativo ejercía Italia se
prolongó durante el siglo XVII, fecha en que sus universidades y academias eran
los centros europeos por excelencia de la enseñanza y el estudio de las
ciencias. Tras un periodo de decadencia que se prolongó durante los siglos
XVIII y XIX, Italia recuperó su prestigio internacional en el mundo de la
cultura en el siglo XX, en parte como resultado del método de educación
infantil de María Montessori.
El sistema educativo moderno entró en
vigor el año 1859 con la aprobación de una ley que contemplaba la educación en
todos los niveles, desde la enseñanza primaria hasta la universitaria. El
sistema fue mejorado a finales del siglo XIX. En 1923, el filósofo Giovanni
Gentile, ministro de Instrucción Pública con Benito Mussolini, intentó que el
Estado ejerciera un control total sobre el sistema de educación pública, que
fue afianzado con la Escuela Charter de 1939. En 1944, tras la caída del
fascismo, el país volvió a organizar el sistema educativo siguiendo los
principios de la democracia. La Constitución de 1947 y varias leyes posteriores
mejoraron el nivel de la educación en todos los niveles y animaron a la puesta
en práctica de experiencias como la de la educación de adultos a través de la
televisión (tele-escuela).
Tradicionalmente, el objetivo del sistema
educativo italiano se había centrado en la formación esmerada de una minoría
más que en la formación de una mayoría. Actualmente, los niños de entre tres y
cinco años disponen de guarderías y la educación es gratuita y obligatoria para
todos los niños de edades comprendidas entre los seis y los catorce años. El
sistema se compone de cinco años de educación primaria y tres años de educación
secundaria, que se imparte en los centros de enseñanza media básica y que puede
ser completada en una escuela de enseñanza media superior, bien para finalizar
el ciclo con una enseñanza especializada, bien para preparar el ingreso en la
universidad. Los estudios de enseñanza media superior están divididos en
distintas especialidades tales como letras, ciencias, magisterio, formación
profesional y estudios empresariales. Los estudiantes pueden también optar por
el ingreso en una escuela de arte o un conservatorio de música. En cuanto a la
formación especializada, existen ramas dedicadas al estudio de la industria y
la agricultura.
3.5.1
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Enseñanza primaria
y secundaria
|
En 1995 había 20.361 centros de
enseñanza primaria, con una plantilla de 262.675 profesores que se encargaban
de la formación de 2.810.337 estudiantes. Alrededor de 4,47 millones de alumnos
estudiaban en centros de enseñanza secundaria básica y centros de enseñanza
secundaria superior.
3.5.2
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Enseñanza
universitaria
|
Recientemente, la educación universitaria
ha recibido en el país una mayor atención. Durante el último cuarto del siglo
XIX, el incremento de licenciados universitarios italianos era de siete veces
el índice de crecimiento de la población italiana. En 2001–2002 1.854.200
estudiantes se matriculaban en los centros universitarios. Los exámenes, que se
celebraban tres veces durante el curso académico, eran fundamentalmente de
carácter oral. Ya en el siglo XIII se fundaron en Italia seis universidades, y
cinco más en el siglo XIV. La más antigua de todas es la Universidad de
Bolonia, cuya fundación tuvo lugar en el siglo XI. La que cuenta con una
población estudiantil mayor es la Universidad de Roma. Entre las más
importantes del país se encuentran las de Bari, Florencia, Génova, Milán,
Padua, Perugia, Pisa, Siena y Trieste.
Desde la antigüedad Italia ha
desempeñado un papel cultural de primer orden. La aportación de sus artistas ha
dado al mundo algunos de los ejemplos más admirables de la escultura, la
arquitectura, la pintura, la literatura y la música, en especial, la ópera de
todos los tiempos. Aunque la unificación italiana tuvo lugar hace menos de 150
años, los italianos no se tienen por un pueblo de reciente creación sino que se
consideran descendientes de los antiguos romanos. Sin embargo, existen
diferencias regionales derivadas del hecho geográfico y de la dispar herencia
cultural recibida de los griegos, etruscos, árabes, normandos y lombardos.
Dichas diferencias se muestran claramente en los distintos dialectos,
festividades, canciones y cocina. Pero, no obstante, existe un rasgo
definitorio común a todos los italianos: la importancia de la familia como eje
vertebrador de la vida.
Muchos de los grandes maestros de la
pintura italiana, como son Giotto, Fra Angelico, Miguel Ángel, Leonardo da
Vinci, Rafael, Tiziano y Amedeo Modigliani pueden consultarse en artículos
independientes. También son objeto de un artículo separado muchos de sus
compositores, entre ellos Antonio Vivaldi, Gaetano Donizetti, Giacomo Puccini,
Gioacchino Antonio Rossini y Giuseppe Verdi, así como la literatura italiana,
la historia del cine y la música occidental.
3.6.1
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Bibliotecas y
museos
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Italia cuenta con una riqueza
bibliográfica considerable. Entre las colecciones con mayor número de volúmenes
y más valiosas se encuentran las de las bibliotecas nacionales de Florencia,
Nápoles y Roma. También varias universidades poseen importantes bibliotecas.
Además, en la mayoría de las ciudades italianas existen colecciones menores que
en muchos casos conservan manuscritos e incunables de valor.
Colecciones de arte de fama universal
se pueden contemplar en muchas de las ciudades del país. Entre los museos que
gozan de mayor fama por sus colecciones de arte destacan la Galería de los
Uffizi y la capilla de los Medici en Florencia, el Museo Nacional de Nápoles y
el Museo de la Villa Giulia, la Galería Borghese y la Galería Nacional de Arte
Moderno, en Roma. La Ciudad del Vaticano cuenta también con colecciones de arte
notables en sus museos y capillas, de las cuales la más famosa es la Capilla
Sixtina. La bienal internacional de artes visuales que se celebra en la ciudad
de Venecia goza de fama universal.
País con predominio agrícola antes de
la II Guerra Mundial, cuenta en la actualidad con un tejido industrial
diversificado, con base fundamentalmente en la zona septentrional, sobre el que
gira la actividad económica. En 2003, el producto interior bruto (PIB) era de
1,47 billones de dólares, lo que se traducía en una renta per cápita de 25.470
dólares. La actividad industrial suponía el 28% del total del PIB; el comercio,
las finanzas y los servicios, el 70%; y el 3% la agricultura. La mayor parte de
la actividad industrial está en manos del sector privado, aunque el gobierno
ejerce una acción de control en las grandes firmas industriales y comerciales
tales como la industria del petróleo, controlada por medio de la compañía
petrolífera estatal. El Estado también controla los principales medios de
comunicación y transporte. En la zona sur del país el problema principal, desde
el punto de vista económico, es el retraso con respecto de la zona
septentrional en el proceso de industrialización. A pesar de los esfuerzos del
gobierno, la industrialización en esa parte del país ha tropezado con
obstáculos de diversa índole tales como el de la mano de obra y la tremenda
influencia que ejerce la Mafia, que ha hecho que muchas grandes empresas se
establezcan en otros lugares. A su vez, esto ha obligado a un gran número de
habitantes del sur a emigrar al norte del país en busca de trabajo. El
desempleo es uno de los problemas del país, la tasa de parados se sitúa
alrededor del 9% de la población activa. Por otra parte, la enorme deuda
pública es un lastre para la economía italiana, cuyo presupuesto anual en 2000
contemplaba unos ingresos de 409.092 millones de dólares y unos gastos de
425.975 millones.
4.1
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Agricultura y
ganadería
|
Casi un 38% de la superficie
total de Italia está cultivada o bien es tierra de pastos. La actividad
agrícola ocupa a un 5% de la mano de obra. La variedad de condiciones
climáticas, de suelo y altitud permite el cultivo de diferentes productos. Uno
de los cultivos más extendidos es el de la uva, que sitúa al país entre los
principales productores de vino del mundo. A finales de la década de 1980 la
producción vinícola total se situó alrededor de los 6,4 millones de toneladas.
También se encuentra entre los primeros productores mundiales de aceituna y
aceite de oliva. La producción de aceitunas a finales de la década anterior fue
de 2,3 millones de toneladas anuales y la de aceite de oliva de 468.000
toneladas. En 2004 los demás productos agrícolas alcanzaron un volumen (en
millones de toneladas) de: 15 de hortalizas, 10 de remolacha azucarera, 11,3 de
maíz, 8 de trigo, 2 de patatas, y 1,35 de arroz. En menor cantidad produce
cebada, centeno, alcachofas, guindillas y sandías. Entre los productos de
huerta los más importantes son las aceitunas, las manzanas, las naranjas, los
higos, los dátiles y las nueces. La industria lechera es una de las más sobresalientes,
llegando a producir hasta cincuenta tipos de quesos (gorgonzola, pecorino,
parmesano, etc.). La ganadería contaba en 2004 con 6,73 millones de cabezas de
ganado vacuno, 8 millones de ovejas, 961.000 cabras, 9,22 millones de suidos,
290.000 caballos, 10.000 mulos y 23.000 asnos, 125 millones de aves de corral,
y 260.000 búfalos.
La industria forestal italiana, muy
limitada, no cubre las necesidades del país, que importa gran parte de la
madera que consume. Desde tiempos de los romanos hasta el siglo pasado, los
bosques, que habían crecido durante años, han sido utilizados como tierras de
cultivo. Como resultado de esta práctica se ha producido una erosión del suelo
que no favorece a la industria forestal. No obstante, en los últimos tiempos se
ha avanzado en la explotación de los bosques. En 2003 la producción anual era
de 8,22 millones de m³ de madera. En cuanto a la industria pesquera, en 2001,
las capturas anuales se situaban en torno a las 528.666 t; entre las especies
capturadas destacan los mejillones y otros moluscos, camarones, gambas,
sardinas, truchas, salmonetes, calamares y boquerones.
Supone sólo una pequeña parte del
producto interior bruto anual del país, a pesar de que los yacimientos de
algunos minerales (plomo, cinc, bauxita, magnesio y baritina) son
considerables. La producción de combustible fósil genera 31.178.470 barriles
anuales de crudo y 14.579 millones de m³ de gas natural. También produce algo de lignito, piritas y fluorita.
Desde la II Guerra Mundial la
industria italiana ha experimentado un rápido crecimiento y los productos del
país han ganado fama mundial. A finales de la década de 1980, la producción
anual de la industria textil, una de las más importantes de Italia, fue de
258.600 t de hilados de algodón y 29.500 t de rayón y acetato. En
cuanto a la industria química, que también se encuentra entre las principales,
la producción fue de 4,3 millones de t de ácido sulfúrico, 1,7 de amoníaco y
1,2 de sosa cáustica. Otros sectores industriales de primer orden son el
automovilístico, el metalúrgico, el del plástico, el de la maquinaria pesada,
el eléctrico (especialmente en el campo de los artículos de consumo doméstico)
y el alimentario, que gira fundamentalmente en torno a la pasta. La producción
anual de automóviles alcanzó la cifra de 1.900.000 unidades a finales de los
ochenta. El sector naviero, el del tabaco, el cáñamo y el del refino del azúcar
cuentan también con cierta importancia. Los centros industriales por excelencia
son Génova, Milán, Roma y Turín.
Italia es un importador neto de
energía, dependiendo de otros países para cubrir sus necesidades de gas, carbón
y petróleo. Alrededor del 81% de la energía eléctrica producida anualmente en
el país sale de sus plantas térmicas y es generada por la combustión de
productos derivados del petróleo, del gas natural, del carbón o del lignito. El
resto de la energía eléctrica se produce en centrales hidroeléctricas. A
finales de la década de 1980, Italia disponía de infraestructura para generar
aproximadamente 56,4 millones de kW de energía eléctrica, y la producción anual
en 2002 era de 261.609 millones de kWh.
La unidad monetaria es el euro (el 2
de enero de 2002, un euro se cambió a 0.9038 dólares estadounidenses). Desde el
1 de enero de 1999, el euro se vinculó al valor de la lira italiana, con un
cambio fijo de 1936,27 liras por euro. El Banco de Italia es el emisor del
dinero y ejerce el control sobre el crédito. Tiene sucursales en todas las
capitales de provincia. Además, en el país operan numerosos bancos privados. La
Ley sobre la Banca de 1990 introdujo una serie de cambios en el sistema
bancario entre los que se encontraban la menor participación del sector público
en la banca y la disminución de los controles sobre el capital extranjero.
Ambos cambios tienen como objetivo cumplir la normativa de la Unión Europea
sobre el libre movimiento de capitales entre los países miembros. Los
principales centros financieros del país son Milán y Roma.
Las décadas de 1970 y 1980 se
caracterizaron por un incremento de la actividad comercial entre Italia y otros
países de la Comunidad Europea (actualmente llamada Unión Europea). La
dependencia del país de productos importados como el carbón, el petróleo y
otros recursos básicos tenía como consecuencia una balanza comercial
desfavorable para Italia. Este desequilibrio se compensaba en parte gracias a
sectores como el del turismo, los envíos de dinero de los italianos que vivían
en el extranjero y los ingresos derivados de la navegación. En 2003 el país
exportó por un valor de 292.347 millones de dólares e importó por 290.793
millones. Entre los productos exportados destacaban los automóviles, la
maquinaria, las frutas y verduras, el vino, los productos químicos, los
artículos textiles y la ropa. Las importaciones giraron en torno a productos
como la maquinaria, los equipos de transporte, el petróleo crudo, el carbón,
los artículos de alimentación, los productos químicos y el algodón.
El grueso del comercio de exportación
italiano se dirige a los países de la Unión Europea, los Estados Unidos, Suiza,
Austria y algunos de la antigua Unión Soviética. Las importaciones proceden de
Alemania, Francia, Estados Unidos, los Países Bajos, el Próximo Oriente, Gran
Bretaña y Suiza.
La flota mercante de Italia, una
de las más importantes del mundo, contaba en 2004 con un tonelaje de 10.955.957
toneladas brutas registradas. Los principales puertos del país son los de
Génova, Trieste, Tarento y Venecia. La red de líneas férreas alcanza los 16.307
km de vías, más de la mitad electrificadas. La mayor parte de ellas son
gestionadas por el gobierno. En cuanto al tráfico rodado, cuenta con
aproximadamente 479.688 km de carreteras, 5.940 de los cuales son de autopistas
de peaje (autostrada). En 1965 fue inaugurado uno de los túneles de
carretera más largos del mundo, el Mont Blanc, que comunica Italia con Francia.
En 1980 se inauguró un nuevo túnel a través del monte Fréjus (Mont Cenis) que
comunica ambos países. Alitalia, la línea aérea estatal, da servicio tanto de
vuelos nacionales como internacionales. El aeropuerto con mayor volumen de
tráfico del país es el de Roma. El aeropuerto internacional más grande es el de
Malpensa, situado en las proximidades de Milán.
Tras la supresión en 1976 del
monopolio sobre la radio y la televisión, el número de emisoras de radio y
cadenas de televisión pasó de 100 a más de 1.000. Este incremento ha tenido
consecuencias negativas sobre los medios de comunicación escritos, que han
visto cómo el sector perdía importancia, sobre todo las publicaciones de ámbito
nacional. No obstante, las de carácter regional y local, incluidas las de los
partidos políticos y las de la Iglesia católica, han conservado su importancia
dentro del sector de las comunicaciones italiano. El número de periódicos en
1996 era de 78, con una tirada diaria de 5.960.000 ejemplares. Los diarios más
influyentes son el Corriere della Sera, con sede en Milán, y La Stampa, publicado en Turín. En 1997 el número de aparatos de radio ascendía a 51
millones y el de televisores a 28 millones.
En 2003 el total de la
población activa era de 25,4 millones de trabajadores, de los cuales
aproximadamente más de un tercio pertenecen a los tres sindicatos más
importantes: la Confederazione Generale Italiana del Lavoro (CGIL), de
orientación comunista, , la Confederazione Italiana Sindacati Lavoratori
(CISL), de signo centrista, y la Unione Italiana del Lavoro (UIL). Mediante la
negociación colectiva se establecen los salarios en los principales sectores
del mundo del trabajo.
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